Ayudar Jugando, en realidad, nació de un proyecto anterior. En diciembre de 1995 una asociación de jugadores de rol de Sant Cugat del Vallés (Barcelona), el Club del Joc A SaK decidió llevar a cabo unas jornadas de juegos de rol en las que se recaudara dinero para comprar juguetes, ropa y material necesario para los niños del hoy desaparecido Centro de Acogida para niños Sant Josep Oriol, de la ciudad de Rubí y para la campaña “Un nen, una joguina” (Un niño, un juguete) del GJP de Sant Cugat del Vallés. Las jornadas fueron todo un éxito y se recaudaron alrededor de 150.000 pesetas (unos 900 €), que se destinaron íntegramente a la compra del material para aquellos niños.

Algunos de los promotores de aquella iniciativa, años después, están entre los fundadores de esta asociación de fines muy similares a los de aquella magnífica demostración de que todos podemos ayudar a quienes lo necesitan, incluso desde nuestras aficiones. Esta asociación nació entre las listas de correo electrónico destinadas a los juegos de rol, simulación y estrategia. Alguien lanzó una propuesta, otros le secundaron y apoyaron, y finalmente se llegó, el 29 de marzo de 2003, a la constitución de la asociación para la celebración de eventos lúdicos solidarios Ayudar Jugando.
Nuestra intención era desarrollar todo tipo de actividades con el objetivo de recaudar fondos que se destinaran a fines benéficos y sociales. Durante los 13 años siguientes repetimos ilusiones y este 2016 queremos seguir llevando las sonrisas a las caras de los niños.

Para terminar, permitidnos que citemos un artículo de uno de los fundadores de la presente asociación que también estuvo en la coordinación de las jornadas “Un asak de joguines”, las jornadas benéficas de Sant Cugat del Vallés a las que hacíamos referencia antes:

No sé describir lo que vi en algunas de aquellas miradas [de los niños de un hogar destinado a niños con situaciones familiares difíciles]. ¿Cómo mira un niño al que su padre abandona para irse a por “jaco” y cuando vuelve, tres días después, le da una paliza a modo de saludo? […] Necesitaba ver una sonrisa en aquellas caras.
¿Os podéis imaginar la cara de un niño que sólo ha visto una consola de videojuegos por la tele cuando tiene el mando de una en las manos y el juego empieza a cargarse? Os juro que no. Esa cara lo pagó todo. Esa cara sigue grabada hoy en mi memoria. Antes me preguntaba cómo mira una cría de cuatro años cuando no la han abrazado nunca, cuando nadie le ha dedicado una palabra cariñosa. Aquel día pude ver cómo mira esa misma niña cuando le pones una muñeca en las manos. Y lo que es más, pude ver cómo sonríe.